Si las elecciones fueran este domingo, la dupla Alperovich-Amaya se quedaría con las cuatro bancas de Diputados que se renuevan este año. Porque la yunta de oficialistas -con la gestión bajo su brazo- camina a ritmo "de campaña" con la fuerza de sus respectivos cargos, porque poseen una legión de beneficiarios de sus políticas sociales y, fundamentalmente, porque la oposición parece tirar los centros para que los delanteros del PJ cabeceen -inclusive, con arquero vencido- y ganen por goleada el partido.
El anuncio de que la dupla AA encabezará -supuestamente- la lista del Justicialismo le asestó un golpe de guillotina a la ya complicada Mesa de Diálogo, que intentaba ser un grupo compacto y amplio de partidos políticos dispuesto a disputarle el poder al alperovichismo. Aceleró los tiempos internos de los dialoguistas y obligó al más representativo de ellos (el senador José Cano) a pararse de 10, en medio de la cancha y sin precalentamiento, para frenar la afilada hoja de metal que prometía descabezar el plan opositor. El problema, justamente, es que el líder radical apenas logró calzarse los cortos y debió armar un ataque para que el arco rival no quede en 0: paró la pelota de pecho, levantó la cabeza y deslizó -como toque suave de buen enganche- que estaría dispuesto a estampar su nombre en el 1° lugar de la nómina de postulantes de su partido. La jugada aún no terminó en gol porque -paradójicamente- la barrera que necesita atravesar la pelota contiene hombres de su mismo equipo.
Alperovich puso dos lungos en la barrera (él mismo y el intendente de la capital), las agrupaciones que integran la Mesa de Diálogo podrían colocar al menos otros dos defensores y hasta los propios radicales mandarían alguno más a frenar el tiro. Tampoco hay que descartar que, por el apuro, el propio Cano patee el césped y termine sin darle el efecto deseado a la balona. Parece un cuento, pero en rigor así de complicado se avizora el armado opositor. Está claro que Alperovich decidió jugar fuerte y adelantar para 2013 los comicios provinciales de 2015. De ahí que tremendos jugadores peronistas se paren frente a Cano. De ahí también la salida apresurada del senador a la cancha. ¿Y el resto de los opositores? Al igual que el jefe de la bancada radical en el Senado, todavía no saben para qué arco deben patear: creen que defender el suyo es lo correcto, pero terminan actuando de tiracentros del equipo contrario. De muestra valen un par de botones:
• El PRO tucumano considera que la UCR -más bien, Cano- quiere dejarlos fuera de la alianza opositora. Por ello, ya comenzó a tantear al bussismo y al arismo local para que los acompañen en un eventual frente electoral propio.
• El diputado Juan Casañas siente que gran parte de sus correligionarios lo desprecian y pretenden bloquear sus ansias de reelección. Y no descarta participar en las primarias abiertas, por ejemplo, aliándose con extrapartidarios que le sumen votos.
• Los radicales menos afines a Cano -que avala a Casañas- no quieren que el agrodiputado vaya en un lugar "salible" de la lista, lo que podría desmadradar la propia interna de la UCR.
• El FAP (que encabezan el socialismo, Libres del Sur y el MP3) se opone a que el PRO ingrese a la alianza, pero está dispuesto a no ocupar lugares importantes en la nómina a cambio de que la alianza se extienda hacia 2015. A su vez, algunos integrantes del socialismo empujan para que el acuerdo opositor no se forje y el FAP se presente en los comicios con lista propia.
Por eso, ante este panorama, no tan sólo los lungos del oficialismo aparecen como escollos camino al gol.
Si la madeja no se desenreda, la oposición llegará fragmanetada -y sin goles- a octubre.